lunes, 10 de febrero de 2014

¿Vitamina D-epresión? ¿Causa el déficit de Vit D una depresión?



                              


Este es un tema que seguro todos conocemos y del que todos hemos hablando (o seguimos hablando) con frecuencia. La relación entre la falta de luz, la vitamina D y, en general, lo problemático que ello puede ser. Voy a centrarme en citar algunas investigaciones recientes sobre, en concreto, la relación entre vitamina D y depresión.


Luz, sol y vitamina D

Lo primero que vamos a hablar es sobre la relación entre falta de luz y vitamina D. Un tema del que los residentes hispanohablantes en Holanda hablamos con bastante frecuencia. Veamos algunos datos científicos y sólidos que tenemos sobre el tema. Antes de llegar aquí a Holanda, este es un tema que desconocía perfectamente: viviendo en España, uno no se preocupa del sol ni de la vitamina D en absoluto. La siguiente información que comparto es una mera traducción y síntesis de decenas de artículos científicos publicados que he consultado (y sigo consultando) sobre el tema.


                      


Vamos a ello. La pregunta que solemos hacernos: ¿es la luz importante?. La segunda: ¿necesitamos el sol y la luz para tener vitamina D? Y, por último, ¿la luz de Holanda es insuficiente para que nosotros tengamos la suficiente cantidad de vitamina D diaria en nuestro cuerpo? La respuesta para todas es: sí. La luz es importante, el sol nos permite poseer vitamina D a niveles adecuados, y la luz en Holanda no siempre es suficiente para ello.

Estas fueron algunas de las primeras preguntas que me he hice al venir aquí: tras ellas, he invertido bastantes horas en revisar manuales y artículos científicos, intentando llegar a una evidencia científica. Y de la ciencia podemos saber lo siguiente: la deficiencia en vitamina D es más prevalente en algunos grupos étnicos que otros: las diferencias entre grupos étnicos en concentraciones de 25(OH)D pueden estar causadas, según la mayoría de la investigación científica disponible, por diferencias en el tipo de piel. Es decir, si nuestra piel posee una pigmetantación más oscura.

En paises con latitud alta, como Holanda, la exposición al sol no permite, en general, a ningún grupo étnico, tener suficiente nivel de vitamina D: ahí se necesita complementarlo en dieta.

Many experts feel that current recommendations for vitamin D intake of 200 – 600 IU per day are inadequate to prevent deficiency and a host of related health consequences.4,5 Instead, individuals without sunlight exposure likely require 800 – 1000 IU per day to produce 25(OH)D levels in the optimal range (30–40 ng/mL)


¿Vitamina D-epresión?

En cuanto a la relación entre vitamina D – depresión, lo que sabemos científicamente:

No se ha podido evidenciar hasta ahora con seguridad que realmente exista una relación significativa entre la vitamina D y las monoaminas (entre ellas, la serotonina) en la depresión. En la otra dirección: ningún estudio científico sobre el tema ha podido demostrar que poseer adecuados niveles de vitamina D sirva para prevenir o tratar la depresión. Es decir, que la depresión no se soluciona tomando una buena dosis diaria de vitamina D. Ni mucho menos.

                                    

Como decía antes, no podemos estar seguros al 100% que la falta de vitamina D se relacione con la depresión. ¿Por qué? Pues por un lado existen estudios que demuestran que sí que hay una relación entre déficits de vitamina D y depresión. Es decir, algunos experimentos han podido demostrar que algunas personas diagnosticadas con una depresión poseen niveles insuficientes de vitamina D en su cuerpo.


Sin embargo, también existen otros muchos estudios científicos que han demostrado que no hay relación alguna entre ellas. Es decir: que la depresión y la vitamina D no se relacionan en absoluto.


Por tanto, si la vitamina D y la depresión van juntas y covarían (es decir, si tener niveles insuficientes de vitamina D conlleva tener una depresión, y viceversa) no es algo demostrado al cien por cien. Pero vamos a ser negativos y pesimistas, y vamos a analizar con más detalle los estudios científicos que sí han demostrado una relación entre depresión y vitamina D.


Siendo negativos y pesimistas


Centrémonos en los estudios que sí han evidenciado que las personas con depresión tienen menor cantidad de vitamina D en sus organismos. Es decir, aquellas investigaciones cuyos resultados han evidenciado que algo tienen en común la depresión y la vitamina D.

Uno puede pensar al leer estos articulos lo siguiente: “pues eso significa entonces que tener poca vitamina D te hace entrar en una depresión”. ¿No? Eso es algo que podemos concluir: que de algún modo, tener un bajo nivel de vitamina D hace más fácil que yo pueda entrar en una depresión.


                    


Pero, ¿y si fuera al revés?

Es decir: ¿y si el hecho de haber entrado a una depresión hace que cambies tus actividades diarias y eso produzca que al final tengas menores niveles de vitamina D?. 

Imaginemos a Diego: Diego vive en Holanda desde hace unos años. Hace un año, entró en un Episodio Depresivo Mayor por varias causas en su vida. Si Diego lee artículos que demuestran una relación entre vit D y depresión, es lógico que pueda caer en pensar: “estoy con una depresión porque me falta vitamina D; la culpa es del poco sol y la insuficiente luz que hay en Holanda”. Tras pensar en eso, Diego acude a su médico y solicita que le hagan un análisis: en los resultados, a Diego se le diagnostica una insuficiencia en vitamina D. Ahora, al 100%, Diego está seguro que esa es la causa de su depresión. Tener bajos niveles de esta vitamina le ha hecho deprimirse. La culpa es de la luz, lógicamente, que es la mayor fuente de vitamina D.

Pero: ¿y si en realidad fuera al revés? ¿Y si Diego primero hubiera entrado en una depresión y luego, por causa de ésta, sus niveles de vit D hubieran disminuido?

Las personas con depresión normalmente presentan anhedonia, que es la incapacidad para disfrutar de actividades que antes encontraban placenteras. Eso le pasa también a Diego. Desde que tiene la depresión, en numerosas ocasiones la depresión provoca que Diego salga menos a la calle: al salir menos a la calle, menor exposición al sol y menor vitamina D. Desde que está con una depresión, Diego cuida peor su cuerpo; en concreto, come peor: Diego suele tener una dieta poco saludable, al descuidarse las comidas: peor dieta, menor variedad y menor ingesta de vitamina D. Y es que relación y casualidad no son lo mismo.


Relación y causalidad no son lo mismo

Como muy bien explican los compañeros del blog Cultura Científica, relación no es lo mismo que causalidad. Que dos cosas se relacionen no significa ni mucho menos que una cause a la otra. Por ejemplo: vitamina D y depresión. Algunas veces se relacionan, pero eso no significa que la vitamina D cause depresión.

La correlación entre dos variables puede ser meramente casual, por tentador que nos parezca afirmar lo contrario. La mayoría de las veces entra en juego un tercer factor oculto. Por ejemplo, en su día algunos ecologistas pensaron que las algas venenosas estaban matando a los peces en algunos ríos. Resultó que las algas crecían donde los peces morían, y no eran la causa de las muertes.


En nuestro caso: que vitamina D y depresión se relacionen no implica que una cause a la otra. El tercer factor oculto puede ser alguno de los que nombramos: que la depresión esté asociada a cambiar a peor y a menos saludable ciertas costumbres en nuestra vida.

Es decir: la depresión causa siempre un descuido (involuntario, no deliberado) en la persona que la sufre y, en resumen, le hace entrar a uno en realizar conductas perjudiciales para la salud. Entre los efectos negativos para la salud de la depresión, uno puede ser la falta de vitamina D. También la falta de calcio, por ejemplo. También el deterioro de las relaciones sociales y con la pareja, el bajo rendimiento laboral, la pérdida de bienestar en momentos de ocio... y un largo etcétera.

                       

A la ciencia le queda aún por explorar e investigar esta relación entre vitamina D y depresión. Pero una cosa está muy clara: existen muchísimos estudios y evidencias científicas robustas que detallan qué factores causan y se relacionan con una depresión. Y la vitamina D no es una de ellas.

Por si alguien le apetece ahondar algo más en la materia, un artículo interesante:

Vitamina D y la ocurrencia de una depresión:
¿asociación causal o evidencia circunstancial?”





miércoles, 5 de febrero de 2014

El sentimiento positivo de haber sido migrante


Empiezo detallando el título: el sentimiento positivo de haber sido migrante. Estoy hablando en pasado: "haber sido en el pasado migrante". En el pasado, fuimos migrantes. ¿Y ahora? ¿Es justo y real seguir denominándonos así? ¿Puede haber otro término más ajustado a la realidad de llamarnos entre nosotros? Puede haberlo: “Personas con dos culturas”.

Esta es una primera cuestión interesante para plantearnos. Si nos consideramos a nosotros mismos como “migrantes”, podemos estar etiquetándonos como personas “todavía viajando”, “todavía en proceso de adaptación”, “todavía... todavía”. Sí, somos personas con dos culturas: bi-culturales.







¿Qué es ser bi-cultural?

El biculturalismo representa la habilidad de mantener uno mismo componentes de su identidad nativa y poseer también, a la vez, componentes culturales del país donde uno reside. En otras palabras, específicas a nosotros: mantener nuestra identidad cultural; la identidad y los valores culturales de nuestro país de nacimiento o de referencia. Y, además, tener como propios valores y principios culturales de Holanda y de su cultura.


Puedo ser y considerarme latino en muchas ocasiones y situaciones: y ser espontáneo (por ejemplo). Y a la vez también puedo ser y considerarme holandés: y ser organizado y fiel a mi agenda (por ejemplo)”



Ah, pero... ¿tiene ventajas ser bi-cultural? 

Efectivamente, tiene ventajas ser bi-cultural. Ventajas variadas, en número y en modalidad. Nos limitaremos a nombrar algunas, de entre varias. 

Por ejemplo: biculturalism is an useful protective factor to buffer the stress of the acculturation process (Smokowski, Rose, & Bacallao, 2008); el biculturalismo es un factor de protección que podemos poseer contra el estrés que puede ocasionar en ocasiones el proceso de aculturación. La aculturación es el proceso de integrarnos en Holanda, sin perder nuestra identidad nativa y sumando otros aspectos de la sociedad y la cultura holandesas  a nuestra personalidad y nuestros valores. El camino de la aculturación que podemos vivir en Holanda puede ser (y lo es) difícil y adverso en algunas ocasiones. Pero tiene un final muy positivo: nos permite finalizar ese proceso siendo personas más fuertes y personas más satisfechas con nuestra vida. Estos resultados los conocemos científicamente: han sido probados en un reciente estudio científico.


Si te interesa ahondar y conocer más sobre el biculturalismo,
puedes consultar este artículo científico:



Vamos ahora a algo práctico. ¿El qué? Una breve técnica para desarrollar una visión bicultural. Consta de dos pasos. Veamos cada uno.


    
DESARROLLANDO UNA VISIÓN BICULTURAL



Primero. ¿Qué has incorporado a tu personalidad y a tu forma 
de vivir desde que estás en Holanda?

Esto es algo que quizás no solemos preguntarnos. El hecho de habernos planteado cambiar de país, de haber viajado, de habernos inscrito en el Gemeente, de haber comenzado a buscar trabajo, de haber solucionado esos primeros días de torbellinos burocráticos, de haber logrado establecernos y vivir dignamente aquí y un largo etcétera:

  • ¿nos ha hecho más fuertes?
  • ¿nos ha hecho crecer psicológicamente?
  • ¿nos ha permitido ser más capaces, más astutos?
  • ¿nos ha permitido ser más perseverantes, más tenaces?
  • ¿quizás somos más valientes?

No te limites a simplemente leer estas preguntas una a una. Escríbe sobre ellas. Reflexiona.
¿Qué has incorporado a tu identidad gracias a vivir en Holanda? En otras palabras, ¿qué hay de nuevo en tí, de positivo en tí, gracias a vivir aquí?.




Vamos a verlo en un ejemplo: imaginemos que estamos analizando la identidad de Diego. Un profesor de escuela, español, padre de dos hijas, amante del fútbol y residente en Holanda desde hace 3 años.

 
       El Caso de Diego: español de nacimiento. Bicultural por elección.




Vamos en detalle. Hablemos de Diego.

  • Diego se considera madrileño (español). Por ello, identifica que es una persona extrovertida y cercana. Y ello lo identifica, a su vez, con ser madrileño.
  • Diego trabaja de profesor en una escuela cerca de su casa. Pero claro, como profesor no puede ser cercano y extrovertido siempre con sus alumnos: a veces lo es, pero hay otros días en que tiene que ser exigente con sus alumnos y ser serio. Sino, no le tomarían en serio, no le harían muchas veces caso durante sus lecciones. Es decir: Diego es extrovertido y cercano en ocasiones. No siempre. También es exigente y serio. Pero no siempre. Sabe ser de un modo u otro dependiendo del contexto. Dependiendo de dónde esté.
    Como nosotros. No somos igual en el trabajo que en casa. Lógicamente. En el trabajo sabemos desplegar algunas partes de nuestra identidad para hacer que nos vaya bien laboralmente. En casa, utilizamos otras áreas de nuestra identidad, para hacer que nos vaya bien en lo familiar.
  • Diego como padre es liberal y chistoso. Le gusta hacer reír a sus dos hijas y reirse con ellas. ¿Es Diego una persona falsa? No, en principio. Diego no es falso o contradictorio, aunque tenga sentido del humor con sus hijas y su pareja, sea un profesor exigente y disciplinado con sus alumnos y sea alguien abierto y cercano.

Todo esto nos lleva a plantearnos lo siguiente sobre Diego: desde que vive en Holanda, Diego es más organizado y responsable que antes. Ha aprendido que llevar una agenda consigo, anotar sus citas y organizar sus tiempos le ha permitido tener un horario más amplio de actividades. Está satisfecho con haber aprendido de la cultura holandesa estos dos aspectos. En ese sentido, Diego se siente español y holandés. A la vez. De la misma manera que se siente padre y profesor. No es falso ni se contradice: es una persona bicultural. Con dos culturas.


Segundo. Haber pasado por dificultades al comenzar a vivir aquí en Holanda,
¿nos hace ser más débiles? ¿O más fuertes?


A veces pensamos que haber pasado momentos adversos y díficiles en el pasado nos ha convertido en personas más débiles o que nos ha desgastado, que nos ha quitado energía. Nada más contrario a la realidad: superar momentos de adversidad y percibir esa dificultad como un crecimiento nos puede permitir vernos como personas con mayor experiencia, realización, fortaleza y control (esto está comprobado científicamente: se hizo en un estudio de Tedeschi y Calhoun, en 1996).


Percibir que gracias a lo difícil que hemos vivido como migrantes que fuimos (y biculturales que somos) hemos crecido como personas también nos permite mirar al futuro sin tener miedo a nada. ¿Por qué?
  • “porque en un momento difícil he mantenido cierta calma y serenidad”
  • “porque he superado cosas mucho más difíciles”


Y esto es algo que no siempre nos sale de manera automática. A veces tendemos a olvidar qué hemos conseguido en nuestra vida. Tendemos a olvidar nuestros éxitos y a empezar enseguida a plantearnos nuevos objetivos. Esto es positivo: significa que somos personas positivamente ambiciosas, que queremos seguir creciendo en la vida... pero, ¿es positivo además recordar nuestros éxitos? Lo es. Sentirnos orgullosos de los éxitos que hemos conseguido y de los objetivos que hemos cumplido en nuestras vidas conlleva muchos beneficios para nosotros.


¿Beneficios? Por ejemplo:



Una última técnica que podemos utilizar para ser más conscientes de qué hemos logrado en nuestra vida últimamente es la siguiente:





Intenta completar de forma escrita esta tabla. ¿Cómo?


1. Se trata de comenzar recordando qué cosas has hecho en el último año (que actividades has realizado: que objetivos has cumplido).

      Si te cuesta recordar alguno, reflexiona de manera inversa:

               ¿qué objetivos tenías a principio del año 2013?
               ¿que querías a día 1 de enero del 2013 lograr en ese año?
               ¿qué has logrado, parcial o totalmente, de aquellos objetivos?.

2. El siguiente paso es rememorar un éxito digno de orgullo que realizaste en el último mes.

3. Tras ello, el paso definitivo: ¿qué has realizado hoy que te haga sentirte orgulloso?. Cuantifica del 1 al 10 tu emoción de orgullo.


En resumen:

Utilizar técnicas y tiempo para rememorar de qué estamos orgullosos en nuestra vida es algo muy beneficioso y saludable. Nos permite blindarnos, protegernos, contra episodios de una depresión. Saber quienes somos ahora y qué fortalezas poseemos aumenta nuestra atoestima: nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos. Conocer que no hay nada falso en ser en nuestra identidad mexicano, español, argentino, colombiano o venezolano (y etc) y ser también holandés nos permite estar más satisfechos de nuestros valores y nuestra forma de ser. Nos motiva para seguir adelante en la vida. Nos hace ser personas con más energía y mayor empuje para seguir conquistando nuestros sueños.







jueves, 19 de diciembre de 2013

Emociones positivas: qué son y por qué son tan importantes. Evidencias científicas.

¿Para que sirven las emociones positivas?



Uno de los principales efectos derivados de experienciar afectos positivos, quizás el más importante, es la utilidad vital a corto y a largo plazo de las emociones positivas, basándonos en el concepto de Barbara Fredrickson (Fredrickson, 2005). Es decir: vivir emociones positivas y, sobre todo, ser capaz de crear uno mismo actividades y formas de ver el mundo que nos lleven a vivir emociones positivas, supone una serie enorme de beneficios para nosotros. Nos beneficia en lo intelectual, en lo atencional, en lo físico: incluso, vivir emociones positivas está relacionado con vivir más años.


Pero, primero: ¿Qué son las emociones positivas?




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¿Vivir con regularidad emociones positivas está relacionado con vivir más años?

Así es. Veamos qué efectos (algunos de ellos, hay muchos más) tiene vivir emociones positivas en nuestra salud:







Otro beneficio: las emociones positivas amplían nuestros recursos.

¿Amplían nuestros recursos? Así es.

Las emociones positivas tienen la gran utilidad de ampliar nuestras colecciones de pensamientos y conductas. Es decir, añaden nuevos aprendizajes y nuevos recursos en nosotros, de modo que para el futuro tengamos más opciones para solucionar problemas, por un lado, y más modos de disfrutar con nuestras actividades placenteras y positivas.

Por otro lado, vivir emociones positivas también nos hace construir depósitos, inversiones, de recursos afectivos, sociales, etc, disponibles para ser usados cuando los necesitemos (como momentos de un trance difícil o problemas interpersonales, por ejemplo). En otras palabras: la Teoría de Construcción y Ampliación de las emociones positivas propone que éstas son capaces de amplificar y extender las capacidades atencionales de las personas (Derryberry y Tucker, 1994; Rowe, Hirsh y Anderson, 2007), de expandir sus procesos cognitivos y consecuentemente de incrementar el repertorio de recursos intelectuales y sociales de las personas que las experimentan (Fredrickson, 2005); así, las emociones positivas posibilitan ampliar el contexto cognitivo: el repertorio de pensamientos y conductas del que se dispone y permite poseer mayor creatividad a la hora de elaborar planes de acción.

Existe evidencia científica de que la vivencia de emociones positivas flexibiliza los patrones y esquemas de pensamiento, haciéndolos más creativos y sujetos a feedback externo (Isen, 1987), y formando, por tanto, depósitos o reservas psicológicas que permiten la posibilidad de desarrollo y crecimiento personal (Fredrickson, 2001).

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Las emociones negativas, como miedoiradisgusto, conducen a un estrechamiento de la atención y de la percepción que se manifiesta en una conducta rígida: o se huye de la situación o se confronta. Las emociones positivas, en cambio, conducen a una mayor flexibilidad cognitiva y amplían el rango de comportamientos posibles. Ya que en muchas personas que acuden a un tratamiento psicológico se se observa una ocasional rigidez cognitiva y de comportamiento, y una presencia situacional de volatilidad emocional, es totalmente recomendable trabajar terapeúticamente en el concepto de que las emociones son por naturaleza fenómenos temporales restringidos, vienen y van, pero que las conductas y las formas de pensar que se siguen de experienciar emociones positivas son recursos de comportamiento estables y duraderos en el tiempo; recursos, habilidades personales expandidas, que almacenamos durante mucho tiempo.

Broaden


Otros beneficios resumidos:




















Y, quizás, el beneficio más importante que tienen las emociones positivas en nosotros:


















Cita bibliográfica para curiosear: 
Fredrickson, B. L. (in press). Positive emotions broaden and build. In E. Ashby Plant & P.G. Devine (Eds.), Advances on Experimental Social Psychology, Volume 47.




lunes, 25 de noviembre de 2013

Fortalezas Personales: Valentía del migrante


Las Fortalezas Personales son una serie de características de personalidad positivas, constructivas y saludables que poseemos los seres humanos universalmente. Es decir, de un total de 24 Fortalezas Personales que existen, todos poseemos al menos 5. Nuestras Fortalezas Personales se refieren, por tanto, a valores que tenemos, a principios personales, a formas de ver el mundo y actuar y, en general, a cualidades positivas que poseemos como individuos.

Las Fortalezas Personales: qué son y cuáles son


¿Para qué sirve saber o utilizar mis Fortalezas Personales?

Lo que se ha demostrado científicamente es lo siguiente: el utilizar conscientemente (a propósito, de forma planeada) alguna de mis Fortalezas Personales en varios contextos, tanto en momentos de ocio y disfrute como en situaciones problemáticas y difíciles que requieren una solución, produce aumentos en la satisfacción vital. En otras palabras: saber cuáles son mis Fortalezas Personales y utilizarlas para resolver problemas, por un lado, y para disfrutar con mayor intensidad de momentos de ocio, por otro, produce el efecto de que, a medio plazo, aumente la satisfacción que siento con mi vida. 
El artículo científico que demostró en primer término está relación es de los psicólogos Nansook Park, Christopher Peterson y Martin E. P. Seligman. Podéis leerlo en este enlace de forma gratuita


¿Qué es la satisfacción vital? 

La satisfacción vital refleja la evaluación que hacemos sobre nuestra propia vida, sobre nuestra existencia como un todo (Diener, 2000). Poseer una satisfacción vital alta (es decir, estar satisfechos con nuestro día a día) implica tener menos probabilidad de desarrollar una depresión en el futuro y de ejercer relaciones disfuncionales. En otras palabras: estar satisfechos con nuestra vida va a hacer que tengamos mejores relaciones con otras personas y que prevengamos sufrir una depresión en un futuro.


Nó solo eso: las personas que están satisfechas con su vida y evalúan ésta como valiosa y útil resuelven mejor los problemas. Además, son personas que resisten mejor el estrés y que, en general, poseen mejor salud. Por tanto: protección frente a depresiones y estrés, mejores relaciones sociales y mejor salud física y mental. Estos son los beneficios de poseer una satisfacción vital alta. 


¿Y cómo logramos poseer una satisfacción vital alta? 

Un método es saber qué Fortalezas Personales tenemos y aplicarlas en nuestro día a día; y así entrar en una rutina saludable y positiva, que nos permita acceder a estos beneficios. 

Vamos a empezar con una Fortaleza Personal que seguro tienes, si estás leyendo este artículo como una persona que ha migrado a Holanda desde su país nativo. Si eres una persona que ha migrado, que ha desplazado su residencia a otro país, que se ha adaptado con esfuerzo y persistencia a otra cultural, que ha pasado dificultades pero también crecimientos personales y profesionales enormes: si eres una persona que ha migrado, en resumen, posees con total seguridad la Fortaleza Personal de Valentía



La valentía, como se explica en la imagen, es la capacidad de tomar decisiones que ayuden a otras personas o a nosotros mismos, a pesar de que existan importantes riesgos o peligros para la propia persona.  Los actos de valentía están caracterizados por ser conductas que se inician voluntariamente, con pleno conocimiento de las adversidades potenciales que pueden ocurrir. Para las personas valientes lo más importante es la moral y la existencia de acontecimientos con un propósito, con una meta; sin importantes las consecuencias que puedan suceder.

Un ejemplo: 

Un conductor de autobús en China ha sido aclamado como un héroe por haber salvado la vida de 24 pasajeros después de haber sido herido por un trozo de escombros de hierro, que se estrelló a través del parabrisas.




Usar semanalmente la Fortalezas de Valentía (entre otras, como Esperanza, Curiosidad y Gratitud) aumenta:



  • La satisfacción vital; como ya sabemos.
  • La vitalidad subjetiva; es decir, nuestro nivel de energía para realizar acciones y planes,
  • La satisfacción con la autonomía personal, 
  • y, en general, mayor sentido y significancia en la vida 
  • (Brdar y Kashdan, 2010). 




Es decir: los beneficios de practicar y ejercer semana a semana nuestras Fortalezas Personales están muy claros. Concretamente, hemos visto los beneficios de practicar la Valentía, una Fortaleza Personal inherente a la persona migrante.


En el próximo artículo: cómo practicar y ejercer la Fortaleza Personal de Valentía, en pasos prácticos y actividades sugeridas cotidianas.



jueves, 7 de noviembre de 2013

El Orgullo del migrante



El Orgullo
¿Qué es el Orgullo?
¿Cuándo se siente uno orgulloso?
¿El Orgullo es siempre algo bueno?
¿Es bueno sentirse orgulloso siempre?
¿Es bueno no sentirse orgulloso nunca?
¿La humildad y el Orgullo son incompatibles?

El Orgullo es una emoción positiva que se puede definir como la promoción de la propia identidad a través de la valía experimentada como consecuencia de haber logrado un objetivo meritorio (Lazarus, 2006). En otras palabras: el orgullo es una emoción que sentimos cuando hemos logrado una meta, un objetivo, que nos planteamos en el pasado. Como personas migrantes y ciudadanos de Holanda, la meta que tuvimos en el pasado fue mudarnos a Holanda y crecer aquí como personas. Por haber realizado y estar realizando esta adaptación a Holanda, nuestro País Residente, nuestra identidad (el conjunto de todo lo que somos: nuestra personalidad, nuestros valores y principios, nuestros objetivos en la vida, nuestras actividades de disfrute) se ha visto complejizada: añadida de nuevos valores, de nuevos constructos, de nuevas reglas sociales y culturales, y, también, de nuevas habilidades y destrezas personales.



El uso de técnicas dedicadas a promocionar el Orgullo en nosotros como emoción positiva central produce decrementos en la severidad de los trastornos depresivos: la depresión clínica implica una disminución de la autoestima, y el Orgullo promueve aumentos en ella (Gruber et al, 2009). Es decir: está demostrado científicamente que seguir técnicas y ejercicios dedicados a entrenar en nuestra emoción de Orgullo nos permite ser menos proclives a caer en una depresión, y aumenta nuestra autoestima.

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Orgullo y estatus social del hispanohablante en Holanda.

Entrenar en sentirnos orgullosos de nosotros mismos nos permite elevar nuestro estatus y rango en una sociedad. En otras palabras: el Orgullo es una emoción que covaría con ganancias en el status y el rango sociales (Shariff y Tracy, 2009). ¿Qué significa esto? Que trabajar en sentirnos orgullosos por nuestros actos valiosos como personas migrantes y en integración a Holanda hace, en primer lugar, que manifestemos sin darnos cuenta este orgullo, que lo demostremos a diario, aún cuando lo hagamos inconscientemente; y, en segundo lugar, sentir una emoción de Orgullo y demostrarla a diario provoca que las personas de nuestro entorno nos perciban como personas más seguras, con mayor autoestima, con mayor confianza personal.
Esta primera definición, este primer beneficio que produce el Orgullo, que es el percibir subjetivamente un aumento personal de la posición social, de la propia valía, ya es de entrada interesante en el contexto de vivir en un país como Holanda, que no es nuestro pais de nacimiento o de crianza.



A veces puede ocurrirnos como migrantes en Holanda que caigamos en (inconscientemente, por supuesto) vernos como menos dignos de un merecimiento de estima, caracterizado por ser personas que pertenecen a una cultura diferente de la holandesa: lo que se denomina “autoestigma”. Es decir: sin darnos cuenta, a veces las adversidades - dificultades en integrarnos en una cultura, la holandesa, diferente a nuestra cultura de origen, pueden provocar que nos veamos como personas quizá más débiles, quizás menos valiosas, quizás mas inseguras. Cuando la realidad es justamente la contraria: está demostrado científicamente que las personas que han vivido en diferentes culturas y realidades en su vida pueden poseer una identidad personal más fuerte y más segura, al ser más compleja. La clave es "pueden": muchas veces, para lograr percibirnos como individuos migrantes fuertes, seguros y complejos necesitamos técnicas externas que nos permitan verlo. Ese es justo el papel de la Psicología.

De este modo, el fundamento teórico de la aplicación del Orgullo como técnica terapéutica se basa en la demostración teórica de que aquellas personas que se perciben en un escalón alto de un rango social (recordemos, un efecto principal de experimentar regularmente emociones de Orgullo personal) son capaces de acceder a un rango más amplío de recursos útiles y valiosos, lo que se finaliza en la promoción de un mayor bienestar subjetivo (Adler et al., 2000; Ellis, 1995).

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Existe un orgullo malo, destructivo (hubrístico), y un orgullo bueno, constructivo (específico).

El Orgullo que nos va a interesar promocionar es un Orgullo basado en la experimentación de éxitos derivados de haber logrado un objetivo vital personal (Tracy y Robins, 2007a; Tangney, 1999); este Orgullo específico, basado en el éxito de objetivos, contrasta con un Orgullo general, hubrístico(en tanto desmesurado, impermeable a la crítica y a las situaciones específicas, e incondicional), que se basa en poseer una visión positiva incondicional de uno mismo y que, al contrario que el Orgullo específico, puede derivar en percepciones sociales negativas. Por tanto, nos va a interesar promocionar la experiencia del Orgullo específico, que no deriva en consecuencias sociales negativas, sino que, como emoción positiva que es (Fredrickson y Branigan, 2001), posibilita planear y soñar con logros y éxitos que puedan darse en el futuro (ampliando el repertorio de cogniciones subjetivas), así como proveer de la motivación necesaria para el esfuerzo que ello implica (construyendo nuevos recursos comportamentales).

El orgullo nos permite ser resilientes: aprender de los momentos difíciles de nuestra vida, y crecer psicológicamente gracias a superar y estar superando momentos de adversidad. Como migrantes, podemos ser resilientes sin sabemos cómo, y lograr ser personas más fuertes gracias a ser migrantes.




El orgullo no es una emoción negativa: no significa ser egoístas, ser egocéntricos o dejar de ser personas humildes y sencillas. En otras palabras: demasiadas veces como individuos caemos en no permitirnos sentir Orgullo tras haber logrado algo (grande o pequeño). Demasiadas veces caemos en la dinámica de:
Planear algo ► conseguir con éxito ese algo ►pasar inmediatamente a planear otra cosa

¿No falta aquí algo? ¿Dónde está el congratularse y darse la enhorabuena a uno mismo por haber logrado aquello, mediante un gran esfuerzo y constancia? Estar consecuentemente planeando distintas metas en nuestra vida es positivo, qué duda cabe, pero no lo es tanto si no tomamos el tiempo para pensar lo siguiente:

No desperdicies lo que tienes deseando lo que no tienes; pero recuerda que lo que ahora posees en tu vida estuvo una vez entre las cosas que esperabas tener en ella”.

En muchas ocasiones conseguimos algo e instantáneamente le quitamos el valor que tenía: una “meta” es algo ambicioso, positivo y desafiante; un “logro”, un “éxito”, en cambio, parece que pierda para nosotros ese valor. Enseguida lo damos por hecho, lo vemos como algo normal y pasamos a otra cosa. Aceptando que esto es algo que nos suele pasar a todos, algo que nos sucede y producimos de manera automática, tenemos la opción deliberada de usar (a propósito, con esfuerzo consciente) ejercicios de etiquetación emocional para no perder de vista el disfrute que supone haber logrado algo.

No olvidar ni pasar por alto la satisfacción y el orgullo que significa haber cumplido aquello que una vez fue un objetivo desafiante y ambicioso, permitiéndonos un tiempo posterior a haber logrado un determinado objetivo personal dedicado a la atención y la conciencia deliberadas de nuestro estado de ánimo, monitorizando y etiquetando qué sentimos: qué matices encontramos dentro de la emoción de Orgullo.



Cantando bajo la lluvia en Holanda: ¿somos más felices con calor y sol; y más infelices con frío y lluvia? Evidencias científicas.

Cuando hablamos del clima, del sol, de la lluvia; y cómo afecta su presencia a nuestro estado de ánimo, todos solemos estar de acuerdo y coincidir absolutamente en que “sin sol, con nubes y con lluvia, somos menos felices: estamos más deprimidos y tristes”. El pensamiento popular de que el clima afecta al humor está muy generalizado.

 
Sin embargo, en la historia de la ciencia han existido y existen pocos estudios científicos que analicen esta relación entre clima y estado de ánimo. Curioso, sin duda, ya que es un tema sumamente interesante.
De los estudios e investigaciones científicas que sí han pretendido analizar si el clima en un determinado momento (la temperatura, la visibilidad del sol y de luz, el viento, la lluvia) influye en cómo nos sentimos en niveles de bienestar, estado de ánimo y energía. La mayoría de estas investigaciones han encontrado que hay efectivamente relación entre el clima y el estado de ánimo: es decir, que el sol, el calor, la luz y la ausencia de lluvia nos hacen sentirnos más alegres y con un estado personal de mejor estado anímico.

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Por tanto: ¿el clima afecta a cómo nos sentimos? Sí.
Sin embargo, ahora viene un detalle muy importante, una aclaración muy relevante.
 
El clima afecta a nuestro estado de ánimo, pero afecta muy poco. Esto se ha encontrado en la mayoría de las investigaciones realizadas. Un buen clima, agradable y con sol nos hace sentirnos un poco más alegres, pero sólo un poco. Es decir, la relación entre clima y bienestar es muy pequeña. De nuevo, en otras palabras: el hecho de cómo me sienta en un momento determinado de mi vida, en tanto a si me siento con mayor o menor bienestar, si poseo un mejor o peor estado de ánimo o si me siento con mayor o menor energía; tiene que ver muy poco con el tipo de clima que esté existiendo en ese momento. En tanto al bienestar vital existen factores, causas y determinantes mucho más importantes que el clima.

 
Veamos un ejemplo de una investigación reciente que demuestra la escasa importancia del clima en tanto al bienestar. El artículo se llama “Viene lluvia o viene solo: diferencias individuales en cómo afecta el clima al estado de ánimo”. Es una investigación relativamente reciente, del año 2011, realizada por varios autores holandeses, y publicada en la revista Emotion.

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El modo de investigar la relación clima – bienestar que siguieron en este artículos los autores fue realizar medidas (pasando cuestionarios e informes) sobre felicidad, ansiedad y enfado en 497 adolescentes y sus madres en los Países Bajos.

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Dichas evaluaciones sobre cómo se sentían los adolescentes (y cómo los veían sus madres) en tanto a felicidad, ansiedad y enfado se llevaron a cabo en estaciones con tiempo soleado y poco lluvioso (en junio del 2006 y del 2007), y también en momentos del año lluviosos, con poco sol y bajas temperaturas (en noviembre del 2006 y 2007).


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Es decir, lo que se mide e intenta evaluar en este estudio es:

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¿Qué resultados se encontraron y evidenciaron en este estudio?

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RESULTADOS:


  • Las asociaciones entre clima y ánimo son muy pequeñas de media.
  • Al 50% de la gente no le afecta el clima. Al otro 50%, sí le afecta el clima. Hay tres tipos de afectados por el clima:

    • Amantes del Verano: mejor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores del Verano: peor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores de la Lluvia: peor humor con más horas de lluvia
     
    Es decir: que el bienestar y la felicidad dependen muchísimo más de otros factores que el clima. En otras palabras: hay muchísimas cosas más importantes para ser felices y tener bienestar en nuestras vidas que si hace más sol o menos, o si llueve más o menos. ¿Afecta la lluvia de Holanda a nuestro humor? Sí, pero muy poco.
    La siguiente pregunta, entonces, es: ¿qué afecta y determina mi felicidad? ¿qué modula y da forma a mi bienestar? ¿de qué depende mi bienestar? La respuesta a esas preguntas, próximamente en nuestro blog Integración en Holanda.



    (Denissen, Butalid, Penke, & van Aken, 2008; Cunningham, 1979; Goldstein, 1972; Howarth & Hoffman, 1984; Keller et al., 2005; Parrott & Sabini, 1990; Schwarz & Glore, 1983).