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jueves, 7 de noviembre de 2013

Cantando bajo la lluvia en Holanda: ¿somos más felices con calor y sol; y más infelices con frío y lluvia? Evidencias científicas.

Cuando hablamos del clima, del sol, de la lluvia; y cómo afecta su presencia a nuestro estado de ánimo, todos solemos estar de acuerdo y coincidir absolutamente en que “sin sol, con nubes y con lluvia, somos menos felices: estamos más deprimidos y tristes”. El pensamiento popular de que el clima afecta al humor está muy generalizado.

 
Sin embargo, en la historia de la ciencia han existido y existen pocos estudios científicos que analicen esta relación entre clima y estado de ánimo. Curioso, sin duda, ya que es un tema sumamente interesante.
De los estudios e investigaciones científicas que sí han pretendido analizar si el clima en un determinado momento (la temperatura, la visibilidad del sol y de luz, el viento, la lluvia) influye en cómo nos sentimos en niveles de bienestar, estado de ánimo y energía. La mayoría de estas investigaciones han encontrado que hay efectivamente relación entre el clima y el estado de ánimo: es decir, que el sol, el calor, la luz y la ausencia de lluvia nos hacen sentirnos más alegres y con un estado personal de mejor estado anímico.

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Por tanto: ¿el clima afecta a cómo nos sentimos? Sí.
Sin embargo, ahora viene un detalle muy importante, una aclaración muy relevante.
 
El clima afecta a nuestro estado de ánimo, pero afecta muy poco. Esto se ha encontrado en la mayoría de las investigaciones realizadas. Un buen clima, agradable y con sol nos hace sentirnos un poco más alegres, pero sólo un poco. Es decir, la relación entre clima y bienestar es muy pequeña. De nuevo, en otras palabras: el hecho de cómo me sienta en un momento determinado de mi vida, en tanto a si me siento con mayor o menor bienestar, si poseo un mejor o peor estado de ánimo o si me siento con mayor o menor energía; tiene que ver muy poco con el tipo de clima que esté existiendo en ese momento. En tanto al bienestar vital existen factores, causas y determinantes mucho más importantes que el clima.

 
Veamos un ejemplo de una investigación reciente que demuestra la escasa importancia del clima en tanto al bienestar. El artículo se llama “Viene lluvia o viene solo: diferencias individuales en cómo afecta el clima al estado de ánimo”. Es una investigación relativamente reciente, del año 2011, realizada por varios autores holandeses, y publicada en la revista Emotion.

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El modo de investigar la relación clima – bienestar que siguieron en este artículos los autores fue realizar medidas (pasando cuestionarios e informes) sobre felicidad, ansiedad y enfado en 497 adolescentes y sus madres en los Países Bajos.

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Dichas evaluaciones sobre cómo se sentían los adolescentes (y cómo los veían sus madres) en tanto a felicidad, ansiedad y enfado se llevaron a cabo en estaciones con tiempo soleado y poco lluvioso (en junio del 2006 y del 2007), y también en momentos del año lluviosos, con poco sol y bajas temperaturas (en noviembre del 2006 y 2007).


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Es decir, lo que se mide e intenta evaluar en este estudio es:

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¿Qué resultados se encontraron y evidenciaron en este estudio?

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RESULTADOS:


  • Las asociaciones entre clima y ánimo son muy pequeñas de media.
  • Al 50% de la gente no le afecta el clima. Al otro 50%, sí le afecta el clima. Hay tres tipos de afectados por el clima:

    • Amantes del Verano: mejor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores del Verano: peor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores de la Lluvia: peor humor con más horas de lluvia
     
    Es decir: que el bienestar y la felicidad dependen muchísimo más de otros factores que el clima. En otras palabras: hay muchísimas cosas más importantes para ser felices y tener bienestar en nuestras vidas que si hace más sol o menos, o si llueve más o menos. ¿Afecta la lluvia de Holanda a nuestro humor? Sí, pero muy poco.
    La siguiente pregunta, entonces, es: ¿qué afecta y determina mi felicidad? ¿qué modula y da forma a mi bienestar? ¿de qué depende mi bienestar? La respuesta a esas preguntas, próximamente en nuestro blog Integración en Holanda.



    (Denissen, Butalid, Penke, & van Aken, 2008; Cunningham, 1979; Goldstein, 1972; Howarth & Hoffman, 1984; Keller et al., 2005; Parrott & Sabini, 1990; Schwarz & Glore, 1983).