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jueves, 7 de noviembre de 2013

El Orgullo del migrante



El Orgullo
¿Qué es el Orgullo?
¿Cuándo se siente uno orgulloso?
¿El Orgullo es siempre algo bueno?
¿Es bueno sentirse orgulloso siempre?
¿Es bueno no sentirse orgulloso nunca?
¿La humildad y el Orgullo son incompatibles?

El Orgullo es una emoción positiva que se puede definir como la promoción de la propia identidad a través de la valía experimentada como consecuencia de haber logrado un objetivo meritorio (Lazarus, 2006). En otras palabras: el orgullo es una emoción que sentimos cuando hemos logrado una meta, un objetivo, que nos planteamos en el pasado. Como personas migrantes y ciudadanos de Holanda, la meta que tuvimos en el pasado fue mudarnos a Holanda y crecer aquí como personas. Por haber realizado y estar realizando esta adaptación a Holanda, nuestro País Residente, nuestra identidad (el conjunto de todo lo que somos: nuestra personalidad, nuestros valores y principios, nuestros objetivos en la vida, nuestras actividades de disfrute) se ha visto complejizada: añadida de nuevos valores, de nuevos constructos, de nuevas reglas sociales y culturales, y, también, de nuevas habilidades y destrezas personales.



El uso de técnicas dedicadas a promocionar el Orgullo en nosotros como emoción positiva central produce decrementos en la severidad de los trastornos depresivos: la depresión clínica implica una disminución de la autoestima, y el Orgullo promueve aumentos en ella (Gruber et al, 2009). Es decir: está demostrado científicamente que seguir técnicas y ejercicios dedicados a entrenar en nuestra emoción de Orgullo nos permite ser menos proclives a caer en una depresión, y aumenta nuestra autoestima.

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Orgullo y estatus social del hispanohablante en Holanda.

Entrenar en sentirnos orgullosos de nosotros mismos nos permite elevar nuestro estatus y rango en una sociedad. En otras palabras: el Orgullo es una emoción que covaría con ganancias en el status y el rango sociales (Shariff y Tracy, 2009). ¿Qué significa esto? Que trabajar en sentirnos orgullosos por nuestros actos valiosos como personas migrantes y en integración a Holanda hace, en primer lugar, que manifestemos sin darnos cuenta este orgullo, que lo demostremos a diario, aún cuando lo hagamos inconscientemente; y, en segundo lugar, sentir una emoción de Orgullo y demostrarla a diario provoca que las personas de nuestro entorno nos perciban como personas más seguras, con mayor autoestima, con mayor confianza personal.
Esta primera definición, este primer beneficio que produce el Orgullo, que es el percibir subjetivamente un aumento personal de la posición social, de la propia valía, ya es de entrada interesante en el contexto de vivir en un país como Holanda, que no es nuestro pais de nacimiento o de crianza.



A veces puede ocurrirnos como migrantes en Holanda que caigamos en (inconscientemente, por supuesto) vernos como menos dignos de un merecimiento de estima, caracterizado por ser personas que pertenecen a una cultura diferente de la holandesa: lo que se denomina “autoestigma”. Es decir: sin darnos cuenta, a veces las adversidades - dificultades en integrarnos en una cultura, la holandesa, diferente a nuestra cultura de origen, pueden provocar que nos veamos como personas quizá más débiles, quizás menos valiosas, quizás mas inseguras. Cuando la realidad es justamente la contraria: está demostrado científicamente que las personas que han vivido en diferentes culturas y realidades en su vida pueden poseer una identidad personal más fuerte y más segura, al ser más compleja. La clave es "pueden": muchas veces, para lograr percibirnos como individuos migrantes fuertes, seguros y complejos necesitamos técnicas externas que nos permitan verlo. Ese es justo el papel de la Psicología.

De este modo, el fundamento teórico de la aplicación del Orgullo como técnica terapéutica se basa en la demostración teórica de que aquellas personas que se perciben en un escalón alto de un rango social (recordemos, un efecto principal de experimentar regularmente emociones de Orgullo personal) son capaces de acceder a un rango más amplío de recursos útiles y valiosos, lo que se finaliza en la promoción de un mayor bienestar subjetivo (Adler et al., 2000; Ellis, 1995).

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Existe un orgullo malo, destructivo (hubrístico), y un orgullo bueno, constructivo (específico).

El Orgullo que nos va a interesar promocionar es un Orgullo basado en la experimentación de éxitos derivados de haber logrado un objetivo vital personal (Tracy y Robins, 2007a; Tangney, 1999); este Orgullo específico, basado en el éxito de objetivos, contrasta con un Orgullo general, hubrístico, (en tanto desmesurado, impermeable a la crítica y a las situaciones específicas, e incondicional), que se basa en poseer una visión positiva incondicional de uno mismo y que, al contrario que el Orgullo específico, puede derivar en percepciones sociales negativas. Por tanto, nos va a interesar promocionar la experiencia del Orgullo específico, que no deriva en consecuencias sociales negativas, sino que, como emoción positiva que es (Fredrickson y Branigan, 2001), posibilita planear y soñar con logros y éxitos que puedan darse en el futuro (ampliando el repertorio de cogniciones subjetivas), así como proveer de la motivación necesaria para el esfuerzo que ello implica (construyendo nuevos recursos comportamentales).

El orgullo nos permite ser resilientes: aprender de los momentos difíciles de nuestra vida, y crecer psicológicamente gracias a superar y estar superando momentos de adversidad. Como migrantes, podemos ser resilientes sin sabemos cómo, y lograr ser personas más fuertes gracias a ser migrantes.




El orgullo no es una emoción negativa: no significa ser egoístas, ser egocéntricos o dejar de ser personas humildes y sencillas. En otras palabras: demasiadas veces como individuos caemos en no permitirnos sentir Orgullo tras haber logrado algo (grande o pequeño). Demasiadas veces caemos en la dinámica de:
Planear algo ► conseguir con éxito ese algo ►pasar inmediatamente a planear otra cosa

¿No falta aquí algo? ¿Dónde está el congratularse y darse la enhorabuena a uno mismo por haber logrado aquello, mediante un gran esfuerzo y constancia? Estar consecuentemente planeando distintas metas en nuestra vida es positivo, qué duda cabe, pero no lo es tanto si no tomamos el tiempo para pensar lo siguiente:

“No desperdicies lo que tienes deseando lo que no tienes; pero recuerda que lo que ahora posees en tu vida estuvo una vez entre las cosas que esperabas tener en ella”.

En muchas ocasiones conseguimos algo e instantáneamente le quitamos el valor que tenía: una “meta” es algo ambicioso, positivo y desafiante; un “logro”, un “éxito”, en cambio, parece que pierda para nosotros ese valor. Enseguida lo damos por hecho, lo vemos como algo normal y pasamos a otra cosa. Aceptando que esto es algo que nos suele pasar a todos, algo que nos sucede y producimos de manera automática, tenemos la opción deliberada de usar (a propósito, con esfuerzo consciente) ejercicios de etiquetación emocional para no perder de vista el disfrute que supone haber logrado algo.

No olvidar ni pasar por alto la satisfacción y el orgullo que significa haber cumplido aquello que una vez fue un objetivo desafiante y ambicioso, permitiéndonos un tiempo posterior a haber logrado un determinado objetivo personal dedicado a la atención y la conciencia deliberadas de nuestro estado de ánimo, monitorizando y etiquetando qué sentimos: qué matices encontramos dentro de la emoción de Orgullo.



Cantando bajo la lluvia en Holanda: ¿somos más felices con calor y sol; y más infelices con frío y lluvia? Evidencias científicas.

Cuando hablamos del clima, del sol, de la lluvia; y cómo afecta su presencia a nuestro estado de ánimo, todos solemos estar de acuerdo y coincidir absolutamente en que “sin sol, con nubes y con lluvia, somos menos felices: estamos más deprimidos y tristes”. El pensamiento popular de que el clima afecta al humor está muy generalizado.

 
Sin embargo, en la historia de la ciencia han existido y existen pocos estudios científicos que analicen esta relación entre clima y estado de ánimo. Curioso, sin duda, ya que es un tema sumamente interesante.
De los estudios e investigaciones científicas que sí han pretendido analizar si el clima en un determinado momento (la temperatura, la visibilidad del sol y de luz, el viento, la lluvia) influye en cómo nos sentimos en niveles de bienestar, estado de ánimo y energía. La mayoría de estas investigaciones han encontrado que hay efectivamente relación entre el clima y el estado de ánimo: es decir, que el sol, el calor, la luz y la ausencia de lluvia nos hacen sentirnos más alegres y con un estado personal de mejor estado anímico.

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Por tanto: ¿el clima afecta a cómo nos sentimos? Sí.
Sin embargo, ahora viene un detalle muy importante, una aclaración muy relevante.
 
El clima afecta a nuestro estado de ánimo, pero afecta muy poco. Esto se ha encontrado en la mayoría de las investigaciones realizadas. Un buen clima, agradable y con sol nos hace sentirnos un poco más alegres, pero sólo un poco. Es decir, la relación entre clima y bienestar es muy pequeña. De nuevo, en otras palabras: el hecho de cómo me sienta en un momento determinado de mi vida, en tanto a si me siento con mayor o menor bienestar, si poseo un mejor o peor estado de ánimo o si me siento con mayor o menor energía; tiene que ver muy poco con el tipo de clima que esté existiendo en ese momento. En tanto al bienestar vital existen factores, causas y determinantes mucho más importantes que el clima.

 
Veamos un ejemplo de una investigación reciente que demuestra la escasa importancia del clima en tanto al bienestar. El artículo se llama “Viene lluvia o viene solo: diferencias individuales en cómo afecta el clima al estado de ánimo”. Es una investigación relativamente reciente, del año 2011, realizada por varios autores holandeses, y publicada en la revista Emotion.

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El modo de investigar la relación clima – bienestar que siguieron en este artículos los autores fue realizar medidas (pasando cuestionarios e informes) sobre felicidad, ansiedad y enfado en 497 adolescentes y sus madres en los Países Bajos.

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Dichas evaluaciones sobre cómo se sentían los adolescentes (y cómo los veían sus madres) en tanto a felicidad, ansiedad y enfado se llevaron a cabo en estaciones con tiempo soleado y poco lluvioso (en junio del 2006 y del 2007), y también en momentos del año lluviosos, con poco sol y bajas temperaturas (en noviembre del 2006 y 2007).


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Es decir, lo que se mide e intenta evaluar en este estudio es:

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¿Qué resultados se encontraron y evidenciaron en este estudio?

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RESULTADOS:


  • Las asociaciones entre clima y ánimo son muy pequeñas de media.
  • Al 50% de la gente no le afecta el clima. Al otro 50%, sí le afecta el clima. Hay tres tipos de afectados por el clima:

    • Amantes del Verano: mejor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores del Verano: peor humor con sol, calor y poca lluvia
    • Detestadores de la Lluvia: peor humor con más horas de lluvia
     
    Es decir: que el bienestar y la felicidad dependen muchísimo más de otros factores que el clima. En otras palabras: hay muchísimas cosas más importantes para ser felices y tener bienestar en nuestras vidas que si hace más sol o menos, o si llueve más o menos. ¿Afecta la lluvia de Holanda a nuestro humor? Sí, pero muy poco.
    La siguiente pregunta, entonces, es: ¿qué afecta y determina mi felicidad? ¿qué modula y da forma a mi bienestar? ¿de qué depende mi bienestar? La respuesta a esas preguntas, próximamente en nuestro blog Integración en Holanda.



    (Denissen, Butalid, Penke, & van Aken, 2008; Cunningham, 1979; Goldstein, 1972; Howarth & Hoffman, 1984; Keller et al., 2005; Parrott & Sabini, 1990; Schwarz & Glore, 1983).